miércoles, 24 de abril de 2013

Te tienes que ir para poder volver.

"Porque hay muchas sonrisas en el mundo
pero ninguna como la tuya".

- Carlos Guerrero - 

Ayer, a estas horas, estábamos riéndonos en los pasillos de un hospital
rompiendo el silencio
en ese ambiente que me pone nerviosa,
y a ti también,
como las estaciones de tren
(por poco nos echan - sí, sigue riéndote-).

No te haces una idea de cómo (te) echaba de menos
esos momentos,
esos y todos.
Que casi en veinte años
hemos puesto más desorden,
del bonito,
en el mundo
que orden en nuestras vidas
(será que no nos perdemos del todo
porque aprendimos a encontrar nuestras cosas
insignificantes,
y con mayor importancia para nosotras,
en el desorden de nuestras habitaciones).

La de veces que me gritabas de pequeña
porque no te dejaba dormir,
cuando no dejaba de preguntarte tonterías
y hablarte del "hombre del saco",
cuando jugábamos a gastar formalidad
y ganaba quien se dormía antes
- casi siempre tú
(lo siento, pero eras una dormilona)-,
cuando bajábamos las cuestas corriendo
y las subíamos empujándonos del culo
porque-no-había-manera-de-subirlas
después de tanto sube y baja.

La de trastadas que hemos hecho
siempre juntas,
la de personas que hemos hecho salir
corriendo
detrás de nosotras.
La de veces,
como la de ayer,
que nos hemos retorcido de la risa
hasta que nos faltaba el aire.

No sé
esto no es nada
para lo importante que eres
para mí
en mi vida.

Te has vuelto a ir
y yo seguiré esperándote
durante todos los trenes que hagan falta.

11 comentarios:

  1. Esta entrada es muy bella. Asi de simple, asi de tierna y como agradecimiento parece y es genial, me lo pude imaginar... =*

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  2. con tanto vivido... los trenes vuelven

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  3. Las cosas importantes pueden resumirse en pocos versos.

    Cuídate.

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  4. Sonrisa de tonto
    al saberte al otro lado con esa sonrisa tan especial
    a la que hice referencia antes de que me citaras.

    Sonrisa,
    alegría de la buena, ojos mojados,
    dientes luchando contra sus contrincantes
    a ver quién puede apretar más.
    La utopía de la felicidad por completo
    es menos utopía cuando pienso en ti.
    "esto no es nada
    para lo importante que eres
    para mí"
    La alegría que da el volver a saber de alguien
    que, a su manera, te da la vida
    -tú sabes bien que lo haces conmigo-
    Y más aún si sabes que sabe que quieres un futuro
    cerquita del suyo
    -y tú lo sabes, canalla-
    "No te haces una idea de cómo (te) echaba de menos"

    Guerrero

    Grande, pequeña!!

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  5. No he podido evitar verme a mi diciendo 'porque-no-había-manera-de-subirlas'.

    Qué bonito leerte mientras esperamos el tren de nuestras vidas.

    :)

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  6. (será que no nos perdemos del todo
    porque aprendimos a encontrar nuestras cosas
    insignificantes,
    y con mayor importancia para nosotras,
    en el desorden de nuestras habitaciones)

    Gallina de piel. Enhorabuena; te sigo atentamente:)

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  7. El bloqueo es pétreo, impermeable, sin poros. Puede decirse que es el spray paralizador del alma. Hay quien suscribiría sin reservas esa definición, pero no es más que una aproximación. El bloqueo no aletarga el alma entera, aunque algunos así lo vivan, sino su superficie, aquella parte por la que sale traducido el mundo íntimo.
    El bloqueo tapa y esconde, estrangula y ahoga. El experto en bloqueos no se siente vacío al sufrirlos, a diferencia del principiante. Todo lo contrario. El río interior se agita más en esos momentos, se vuelve violento y se torna remolino al no encontrar salida.
    La forma del bloqueo, en mi caso, es el silencio, o unos breves latigazos mecánicos que suenan como falsos ecos de lo que el bloqueo mantiene a raya. Así la cola de la salamanquesa al cortarla se agita llorando la vida que no tiene.
    El bloqueo duele de dos modos, según se sea aspirante o iniciado. El dolor del primero es sordo, tanto que a veces se siente meses o años después, o bien, si el iniciado es fino, adopta la forma del dolor por la ausencia del dolor ( " entre la nada y la pena elijo la pena " ). El dolor del entendido, del experto, es violento, tiene los rasgos de una tortura contra la que se sabe que en vano se lucha. No hay resignación y se quiere apurar hasta la última gota lacerante para conocer mejor al enemigo. Así se aprende que las batallas contra el bloqueo han de librarse cuando él no está. Pretender pelear cuerpo a cuerpo es destrozarse, reventarse contra el muro. Se trata de una guerra sutil, de una labor de zapa, llevada a cabo por los ejercitos del sentimiento y la inteligencia. La última crueldad que realiza el bloqueo es su retirada. Desaparece siempre cuando ya es tarde para nosotros, dejándonos sin saber qué hacer con el agua agitada del alma y con un sabor de ceniza en la boca...


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  8. Hay quien piensa que a veces perdemos un tren y ya no vuelve a pasar. Yo creo que no es así. En ocasiones el tren vuelve, si tiene que volver. Y en esas ocasiones es inevitable esperar todos los trenes que hagan falta.

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  9. y quién no se ha ido alguna vez en esos sucios trenes que viajan hacia el norte, y quién no ha vuelto de una vez por no dejar escapar sus recuerdo, tu recuerdo.
    Precioso. Besos.

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  10. Eres muy adorable, ¿sabes?

    P.S.: Sin estos jirones de tus insomnios, la vida sería mucho más insoportable.

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  11. Ya no tiene emoción esperar en los andenes. Los trenes actuales llegan a la hora en punto, y no te pueden saludar sacando la cabeza por la ventanilla. Dile que no se vuelva a ir, no merece la pena para tan anodino retorno.
    Un abrazo.

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