Los días que se asemejan
a vivir en blanco y negro
es cuando más ganas tengo
de volver a tenerte enfrente
y dejarme caer,
cual suicida al borde de un puente,
en tu mirada.
Qué suerte tienes de tenerte,
de poder mirarte a los ojos a diario.
Saber que eres real.
Qué ganas tengo de verte
y volver a encontrarme en ti.
De ser pájaro libre
v
o
l
a
n
d
o
en tus brazos,
de no sentirme como una niña
sola en un parque.
Sin nadie con quien jugar
mirando unos columpios rotos.
"Me contaron que saber retórica es como saber amar con la palabra exacta. (...) Me contaron. Me convencieron. Que saber amar no es como saber amar. O sí. Quizá. Amar, pero más fuerte". - Luna Miguel -
sábado, 26 de julio de 2014
martes, 15 de julio de 2014
Los días sin ti
"Quizá porque sin ti el mundo es egoísta".
- Luna Miguel -
hacer con tanta frecuencia la maleta
como cada semana te veo a ti.
Entonces el tiempo pesa
y araña.
Se vuelve gris.
Sonrío menos
si no escucho tu voz.
El miedo me busca las cosquillas
y la boca.
No puedo no echarte de menos.
No. A ti no.
Menos mal que eres tú
quien me besa
siempre
con ganas de volver,
antes, si quiera,
de irte.
Y vuelves.
Siempre vuelves.
domingo, 13 de julio de 2014
Ningún cactus lleva tu nombre pero tú eres uno de ellos
"Las rosas siempre llegan puntuales
a su funeral".
- Batania/ Neorrabioso -
colecciono cactus para no
olvidarme nunca de ti.
Como aquella vez que pensé
que tú eras como uno de ellos,
que algún día también te llegarían
a brotar flores
en el corazón.
que algún día también te llegarían
a brotar flores
en el corazón.
Y desde entonces.
No has cambiado nada,
pero sí mi vida.
Cualquiera podría darse cuenta
de que en tu mirada vive
un infernal invierno.
¡Qué ironía!
Sólo es necesario
que entre unas cuantas palabras
tú te sigas atreviendo a mirar
a los ojos.
Penetrar con la mirada, eso.
Como buscándote dentro de alguien
en forma de restos de historia.
Como queriendo un salva-huidas
hecho persona, en una mujer.
O en varias.
Eres en mí el pretérito imperfecto simple
que me complicó un poco la vida.
Cualquiera diría que nos conoce
y yo respondería que no nos tuvieron
ni puta idea antes
cuando éramos
algo
sin saber muy bien qué
ni quiénes,
ni ahora
que dejamos de ser.
Que nos dejamos ser libres
totalmente:cada uno por su lado.
Con sus deseos, pasiones, victorias y derrotas
personales.
Aunque vuelvas
como vuelven las tormentas de verano,
como si nada, a devastarlo todo.
Pero tú ya has perdido fuerza
y también ganas
y yo interés
y la coraza del corazón
que llevaba puesta cuando te besaba.
Rara vez te supe besar con los ojos cerrados,
no quería perderte de vista ni un momento.
No quería perderme más de lo que ya estaba,
no quería dejar de encontrarme
en alguien distinto a ti
pero, al mismo tiempo, no podía frenar las ganas
de querer salir huyendo.
Y huí.
Al final huí
besando un nuevo precipicio,
encontrando el aire que necesitaba
en el cielo de otra boca.
Rara vez te abracé fuerte
por si eras como el cristal y te rompías,
no por miedo a cortarme,
no por miedo a tener mil heridas a tu nombre.
Miré más por ti
que por mí.
Porque si tú estabas bien
yo también sabría cómo estarlo.
Pero no supimos estar juntos
ni hacernos reír lo suficiente
para intentar salvarnos.
Cualquiera diría que
colecciono cactus
para no olvidar lo poco
que nos cuidamos
y lo fuertes que somos.
Tiramos tanto de distancia
estando tan cerca
que nos convertimos en trenes de paso,
en vacaciones de invierno sin maletas,
en una incomprensión de horarios,
en seres volátiles en el planeta,
en abrigos de abrazos que no abrigan nada,
en soledad encubierta de sensualidad,
en frío interno,
en palabras que anuncian la tristeza,
en derrumbe,
en agujeros negros en la mirada,
en amor caducado
antes, si quiera, de conocer nuestra magia.
miércoles, 11 de junio de 2014
Te echo de menos y aún no has hecho las maletas para irte
Me adelanto a los acontecimientos,
pero sólo de pensarlo
ya te empiezo a echar de menos.
No puedo esta vez evitarlo.
Supongo que por eso,
entre otras cosas,
tardo esta semana mucho más en dormirme.
Ya son más de las cinco de la mañana
y aquí sigo:
uniendo la oscuridad de la noche
con la primera luz del día siguiente,
que no es la de tus ojos
al girarme en la cama cada mañana.
¡Qué putada!
No sé cómo se atreve a salir el sol
sin verte a ti primero
seguir durmiendo a mi lado.
No dejo de pensarte cada día
entre apuntes,
entre exámenes.
En carretera,en idas y vueltas
en cada semáforo en rojo,
llegando a tu casa
o estando en la mía.
Detrás de la barra del bar
sirviendo con sonrisas
parte de melancolía.
En bibliotecas,
en libros,
en poemas de tantos otros poetas.
En canciones,
entre calles,
en Gran Vía.
También cuando voy dejándome la vista
en el cielo
o en noches tan vacías como ésta
con la luna tan llena.
Te imagino en la estación
maleta y billete de ida en mano,
nervioso
y me vengo abajo de tal forma
que me duele cada hora que paso sin ti
hasta el viernes.
Hasta que llegue el día y la hora de irte,
hasta que la patética voz de información
diga que en cinco minutos
sale tu autobús.
Que se detenga el tiempo
o que se mate
y nos deje en paz
contar con nosotros mismos
tanto como nos dé la gana.
Tanto como queramos querernos.
Déjame un puñado de besos
y sostenme en un abrazo
antes de darte la vuelta
para marcharte.
Sonríe por los dos
aunque yo me quede llorando.
Ya te lo dije: nunca se me han dado bien
las estaciones pero les tengo que plantar cara
alguna vez.
De una puta vez.
No me digas adiós,
que suena como si no fueras a volver
o no me moveré de donde esté
esperando toda la vida que vuelvas.
Esperándote.
Ojalá tenerte esta noche en mi habitación,
en mi cama
-que no es muy grande
pero cabemos apretados los dos-;
entre mis brazos.
No te imaginas ahora las ganas que tengo
de mirarte mientras duermes
después de corrernos y acabar agotados,
colmados y felices.
De escucharte reír
antes de llegar al orgasmo.
De vivirte soñando
mientras sostengo tus sueños
con los ojos abiertos.
Me van a matar los fines de semana,
desde hace tiempo.
Ya deseo que sea lunes,
o domingo
y me digas que ya has pillado el taxi
camino a otra estación.
Que ya estás camino de vuelta.
A verme.
Que llegues tarde,
pero feliz
por muchos motivos.
Que yo te estaré esperando.
Maldito junio y malditos exámenes
que no acaban,
que nos separan
pero nos acercan a nuestros sueños.
Que te llevan a tres-cuatro horas de mí,
a Granada: la ciudad del amor.
Encuéntrate en sus calles,
mándame fotos de lugares donde sueñas llevarme.
Llámame y dime que está preciosa,
que el amor
en esa ciudad
en la que de nuevo respiras
va a hacernos más grandes
cuando nos vea llegar.
martes, 13 de mayo de 2014
Desastre feliz
Ahora que me he despertado
me doy cuenta de
que todo sigue igual
que ayer:
Me despierto en la cama de
la misma habitación desordenada.
La que aún tiene las bolsas de la ropa nueva
que me compré
en el escritorio,
justo en el mismo lugar.
La que deja ver ropa sucia de un par de días
dejándose caer
muerta
sobre la silla
en la que ya apenas me siento,
desde que prefiero la cama.
El mismo montón de libros
por leer
sujetándome los sueños por la noche
en la mesita
junto a una taza vacía de té.
Ahora que me he despertado
y me he dado cuenta
de que todo sigue igual,
de que nada se ha movido,
ni siquiera la aguja del reloj que dejó
tiempo atrás
de marcar las horas
me doy cuenta
sin mirarme al espejo,
de que lo único que ha cambiado hoy
soy yo:
que soy un poco más feliz que ayer.
Y todo lo demás
no importa.
me doy cuenta de
que todo sigue igual
que ayer:
Me despierto en la cama de
la misma habitación desordenada.
La que aún tiene las bolsas de la ropa nueva
que me compré
en el escritorio,
justo en el mismo lugar.
La que deja ver ropa sucia de un par de días
dejándose caer
muerta
sobre la silla
en la que ya apenas me siento,
desde que prefiero la cama.
El mismo montón de libros
por leer
sujetándome los sueños por la noche
en la mesita
junto a una taza vacía de té.
Ahora que me he despertado
y me he dado cuenta
de que todo sigue igual,
de que nada se ha movido,
ni siquiera la aguja del reloj que dejó
tiempo atrás
de marcar las horas
me doy cuenta
sin mirarme al espejo,
de que lo único que ha cambiado hoy
soy yo:
que soy un poco más feliz que ayer.
Y todo lo demás
no importa.
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